
Magali Fuentes
La misión es desinflar la causa de su enemigo número uno, a través de la cooptación de su plataforma y aliados más cercanos, cita "El Semanario" que comienza a circular hoy.
Las primeras señales de esta táctica son reveladas por uno de sus más fieles seguidores: Germán Martínez Cázares, quien asegura que, a través de una operación política de filigrana, la causa de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) cambiará de dirección y formará parte de la agenda que empezará a ejecutarse a partir del 1 de diciembre.
Esta operación dará sus primeros pasos en las próximas horas, con miras a la Convención Nacional Democrática (CND) que se realizará este 16 de septiembre y que sentará las bases del modelo político impulsado por AMLO.
El objetivo es que el calderonismo haga suyas las conclusiones a las que arribe la CND y, para ello, la línea es que todos los panistas hagan declaraciones públicas en favor de ésta.
A unos días de esta concentración, el PAN considera que su aval para combatir la corrupción, renovar a las instituciones, fortalecer y transparentar el derecho a la información, lanzará una buena señal de concordia pero, sobre todo, inhibirá la penetración que pudiera registrar AMLO. Pero la estrategia va más allá y, desde las altas esferas, empiezan las negociaciones con el ala moderada del PRD, específicamente con la corriente de Cuauhtémoc Cárdenas.
El diálogo que se ha empezado a construir tiene como uno de sus interlocutores a Javier González Garza, quien ha adelantado que el diálogo con Felipe Calderón tomará razón de ser cuando éste asuma la Presidencia.
A pesar de la incertidumbre política que aún priva en algunos círculos políticos, otro actor estaría abierto al diálogo como es el caso del senador Dante Delgado, que también es visto como un personaje para despejar el ambiente.
Incluso, el líder de Convergencia en el Senado ha girado instrucciones para que su par en la Cámara de Diputados, Alejandro Chanona, mantenga el espacio para un eventual contacto con Calderón.
Estas acciones formarán parte de los primeros cien días del futuro gobierno, que buscará otras opciones para abrir los vasos comunicantes con la oposición y reducir, a su mínima expresión, el poder de su enemigo número uno.